El chiste de Los Aristócratas proviene de la época del teatro de variedades y ejemplifica la estructura básica del chiste. Parte con la premisa de un hombre presentándose ante un agente de talentos. El individuo le ofrece un espectáculo nunca antes visto, y con algo de escepticismo, el agente accede a escuchar su propuesta. A partir de ahí, el relato se desarrolla de manera improvisada, describiendo el acto más chocante, incorrecto y de mal gusto que se pueda, siempre in crescendo y rompiendo todos los tabúes posibles. Finalmente, el remate viene cuando el agente, anonadado, indignado o escandalizado con lo que acaba de oir, pregunta al hombre cómo se llama el show, y el tipo responde “los Aristócratas”, generalmente de forma anticlimática.
Como es un chiste enfocado en tomar al público por sorpresa, destrozar barreras sociales y tiene su valor humorístico fuera del desenlace o punch-line, es considerado una forma de anti-humor, y bastante difícil de realizar con éxito. Por eso Provenza y especialmente Jillette, reconocido por desenmascarar los trucos detrás del mundo del entretenimiento, reunieron a más de 100 amigos comediantes del más alto calibre. En el documental aparecen el fallecido George Carlin, Robin Williams, Sarah Silverman, Bob Saget, Paul Reiser, Kevin Pollack, Chris Rock, Jon Stewart y hasta Eric Cartman. Sí, el gordito hijodeputa de South Park. Lo interesante es poder ver cómo todos los estilos diferentes desarrollan tantas variaciones (y similitudes), además de su apreciación personal de chiste.
La Voz de América, el Útero de Marita y El País reportan que George Denis Patrick Carlin, extraordinario comediante de stand-up, murió este domingo a los 71 años por un fallo cardiaco. Cuenta la VOA:
En la década de 1970, Carlin logró fama como una figura contra el Sistema, y sus representanciones estaban llenas de referencias a las drogas y el uso de lenguaje fuerte, incluyendo un acto llamado “Siete palabras que usted nunca puede usar en televisión”.
Carlin fue arrestado después de una presentación en Milwaukee, en 1972, y acusado de violar las leyes contra la obscenidad, tras representar su acto.
Ahí se va un hombre con los cuevos cuadrados, dedicado a su arte y sin miedo de decir lo que piensa. Suficientemente listo para ganarse 4 Grammys por hacer chistes que harían ruborizar a Eric Cartman y llevar una carrera con eso durante 48 años sin acabar preso o encerrado en un manicomnio. Bueno, lo arrestaron por insubordinación durante un acto de Lenny Bruce en los 60’s y luego lo de Milwaukee, por sus clásicas Siete palabras que nunca puedes decir en televisión, pero nada duradero. Al diablo, el hombre era libre y no había nada que nadie pudiera hacer al respecto. Como diría el grande, Shit, Piss, Fuck, Cunt, Cocksucker, Motherfucker, Tits.
Tres videos del Club de la Comedia, con tres damas espectaculares. Ojalá hubiera más así en la escena nacional. Aunque tenemos a Wendy Ramos, Johanna San Miguel, a las chicas del Santo Convento, que no están nada mal, pero les falta exposición.
En preparación a mi ligeramente tardío retorno a la vida universitaria (oh, Diso, ¡cuánto la extraño!), presento un videíllo que demuestra cómo, sea donde sea que hayas estudiado, la vida universitaria nunca es como te la pintan. 3 minutos y algo más con el grande Ernesto Sevilla:
Juro que si reemplazas Cuenca por Piura no te alejas mucho de la realidad
En realidad el libro se llama Dios hizo el mundo en siete días… y se nota, pero ese título ya lo tiene el post de anoche de Microsiervos. Con ustedes, Luis Piedrahita, el rey de las cosas pequeñas.
Por cierto, Wicho de Microsiervos hace en su post una observación importante: dice que para nada es lo mismo verlo en acción haciendo sus monólogos que leerlos. ¿Qué tanto se puede perder de la perfomance al convertir una colección de monólogos al papel? O también: ¿en qué casos particulares se pierde demasiado o no se pierde tanto?
Este mi blog.
Acá entra todo lo que es off-topic (incluso para HPX).
Todo lo demás depende del principio de incertidumbre y la improbabilidad infinita.