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Kilo y sus cuchillos

La primera vez que escuché de Kilowatt debió ser en un mp3 de El plebeyo, en un post especial del día de la canción criolla en un blog sobre rock peruano hace casi un año. No era un sonido cristalino ni una ejecución impecable. Con las justas podías oirlo si prestabas atención y se atropellaba constantemente, pero era uno de los mejores temas de ese especial. Luego aparecieron otros temas, como una versión bastante mejorada de Demolición de los Saicos (muy superior a aquel cover por todos conocido), y otros temas de Leusemia y Narcosis, para variar. Como sonaba, Edgar “Kilowatt” Barraza sólo era algún tipo que tocaba muy buenos covers punkanroleros.

Y tuvieron que hacerse presentes Fernando Chirinos y la voz de Paloma La Hoz para sintetizar en un solo tema la importancia que algunas criaturas adquieren en el mundo debajo del mundo, ese que sólo conocen las ratas sucias y las arañas de La Colmena o Quilca. Resulta que de googlear las referencias que contenía la canción Kilo y sus cuchillos, acabé dando con esto:

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Se dice de las grabaciones de Kilowatt y sus cuchillos (89-90) que no eran tocadas programadas, sino incursiones a final del concierto, cuando quedaba tiempo. Lo apoyaban César N (Combustible), Montaña (Leusemia) o quien estuviera cerca: En la tocada en la Peña Huascaran los dueños del local, asadazos porque tremenda partida de vagos no vaciaba el local habiendo ya pasado el tiempo acordado, cortaron la corriente lo que no impidio que Kilowatt se mande con una version a pulmon de “Un lugar” (Leusemia) apoyado en los coros por toda la mancha que no tenia la mas minima intencion de desalojar el local.

Peter Punk escribió alguna vez: Incansable, Kilowat no dudó en unirse a una pequeña mancha que siempre iba a los conciertos locales a joder de una manera constructiva. Les fregábamos la existencia a los We All Together y los Frágil, a quienes presionábamos gritándoles que al menos canten en castellano, ya que lo único que hacía era copiar la música de extranjeros (…). Lleno de energía, parecía algo eléctrico. Precisamente un amigo común, José Rayo, más conocido como Papita, lo bautizó como Kilowat, que era una figura alegórica que simbolizaba a las empresas eléctricas de la época (…) En el verano de 1980 formó un grupo de rock. En el estaban Carlos “Huevo” (luego estaría en Fuga y Zcuela Crrada) en el bajo, Toño Arias en batería, Toño Infantes en guitarra (ambos formarían Temporal) y Raúl Montañez en guitarra (luego integrante de Leuzemia, Zcuela Crrada, Voz Propia y Ataque Frontal) y por supuesto Kilowat en la voz. El grupo se llamó La Maquina del Rock, una referencia extraída de la recordada y buenísima revista argentina Pelo, y mucho antes que un homónimo programa de televisión de Canal 4.

(…)

Recuerdo a la gente de rock que recién se instalaba en la avenida La Colmena al lado de la Universidad Villareal, tdos ellos amigos de Edgar, a tipos como Davico, Carlos Axis y otros que e el 82 comenzaban a vender música rock que las empresas discográficas, anacrónicas como siempre, no editaban en el medio. Todo aficionado al rock terminaba en ese lugar, para compartir música, revistas y sueños. El bajista Leo Scoria en una canción reseñó lo que vivió: “… Gentes desoladas que no habitan en un mundo de idiotas y de grandes fantasías, gentes que se arman sin pinturas en la cara y de cueros y cadenas hasta los pies, gentes dispersadas en suburbios y cloacas, prohibiciones, frustraciones y miseria sociedad (…) Por esos días Kilowat se hizo más conocido cuando comenzó a interpretar una vieja canción de la que se había enamorado hace muchos años, cuando Paco Olavarría, de Chosica, nos la hizo escuchar en los 70. Me refiero a El Oso, de Moris. Con la ayuda y arreglos de Raúl Montañez, el tema se rescató de la decada de los 60 de la escena rock argentina para nuestro alicaído medio (…). Para bien o para mal, Edgar Barraza fue un hombre honrado y por eso murió pobre. Tal vez por su modo de vida es que al final se fue a tierras distantes. A un lejano puerto, allá en La Plata, en Buenos Aires. Así, en Enero del 2001, Kilowat se fue para dejar su corazón, como dice la canción, en un lejano puerto y muerto aún viajar, dizque, por la eternidad”.

(Pueden encontrar El plebeyo de Kilowatt aquí y Kilo y sus cuchillos en el disco de 12 Garras acá, además de las mencionadas grabaciones en los links arriba)

(actualizado el 17 de noviembre de 2007, 11:53 p.m.)

6 comentarios en “Kilo y sus cuchillos

  1. hola gusto de en encontrar un blog sobre kilowatt ya son casi 15 años que deje el peru pero nunka olvidare sobre la primer vex q escuche a kilo y a sus cuchillos me sorprendieron con su version de demolicion alla en la peña huascaran.. aver si me podrias avisar donde puedo en contrar el tema de edgard barraza “el plebeyo” tu lo tienes en tu link a ver si me los pasas.. me encanta ese tema versionado de pinglo.. gracias y muchos exitos

  2. hola , soy raul “montaña” y tengo las grabaciones que buscan……….escribanme y se las paso
    kilowat=rockandroll!!!!!!!!!!!!!!!
    la kagada!!!!!!!!!!!

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