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Cambios

En el fondo del local, contra un espejo, dos hombres discutían a los gritos. Miré en esa dirección y me vi en el reflejo, sin reconocerme; a la distancia, y entre el humo del local, con la barba crecida y la vista cansada, parecía mayor. En un mismo instante tuve ganas de volver a Buenos Aires y a la vez ganas de no volver jamás. Pero en caso de volver, ¿quien regresaria? ¿El hijo del zapatero enviado por Craig con un bastón y un secreto, o el hombre cansado que me miraba desde el espejo y el humo?

(El Enigma de París, Pablo DeSantis, 2007)