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Manifiesto – Esbozo Pt. 1

A manera de ensayo ligero, pongo en orden unas ideas que vengo barajando en mi cabeza las últimas dos semanas. Tiene que ver con bloguear. Tiene que ver con todas las cosas que he hecho con distintos grupos de personas los últimos 3 años. Tiene que ver con el flujo de poder. Tiene que ver con las instituciones estatales. Tiene que ver con ser un rebelde sin causa de universidad privada en planilla del Estado peruano. Tiene que ver con el futuro. Y tiene que ver con hacernos cargo de las cosas de una vez. No tiene que ver con democracia, tecnocracia, el libre mercado, la lucha de clases, la propiedad intelectual, el TLC, el ALBA, los partidos políticos ni el fútbol.

manifiesto.jpgEmpezaré refiriéndome a la sociedad de la información y el predominio del mundo virtual, paradójicamente aspectos cada vez más sólidos de nuestros días. El acceso a canales de información de alcance global se consolidó en tiempo récord, principalmente porque se construyó sobre líneas de comunicación preexistentes y, sobre todo, porque resultaba innegablemente conveniente.

Mientras Internet se armaba y desarmaba, tratando de definirse como medio con identidad propia (y no como reflejo de los tradicionales), ciberpunks, hackers, y sus herederos creaban y usaban las herramientas que transformarían la World Wide Web. El modo ecléctico y caótico en que la telaraña de la información, ese Big-Bang de ideas, datos, noticias, imágenes, anuncios y cuanta media se produjera en el planeta, había crecido se empezó a condensar en nebulosas de bytes y galaxias de bases de datos.

Así como teoriza la astronomía el origen de nuestro planeta, los usuarios empezaron a flotar alrededor de estos núcleos, nodos cibernáuticos en forma de servidores, seducidos por su estabilidad, velocidad, versatilidad, y sobre todo facilidad de uso. El usuario promedio usa la computadora para volcar su trabajo a una plataforma que le dé ventajas sobre otros medios de producción o almacenamiento más tangibles. No tiene tiempo para pensar en baudios, protocolos, direcciones IP o tasas de transferencia.

Es aquí donde los núcleos más capaces de cubrir las necesidades de efectividad y simplicidad del ciudadano de a pie ganan peso y se sedimentan en los dei ex machina de la web, los resuelvelotodo, posicionados como el día y la noche según las épocas. Llámense Yahoo!, Google, Amazon, WordPress, MySpace, etc., sería imposible aceptar la experiencia online, y en ocasiones la rutina diaria sin entrar en contacto con estos nombres.

Y como si nada aparece la Web 2.0. Por ahí alguien empieza un blog, o empiezan a llegar a los correos invitaciones a redes sociales con nombres indescifrables. Los nuevos cuerpos celestes, los nodos más notables de la telaraña, adquieren fertilidad. Desarrollan charcos primigenios de vida y sólo necesitan la chispa de cada usuario para dar a luz a un organismo en línea, con una identidad, capaz de interactuar con otros en tiempo real, ofrecer multiplicidad de contenidos e intercambiarlos entre plataformas (con lo cual superan a la analogía cosmogónica hasta donde la conocemos, o anticipan el futuro del hombre en el espacio exterior).

El mundo real, que presencia y es parte de esta evolución vertiginosa, cambia en muchos sentidos a la par, en especial en aquellos entornos más cercanos al pulso de la web, que sienten cada latido como un golpe de tambor que marca el paso. Hay mucho que conocer, cambios constantes y construcciones sobres estructuras previas que hacen difícil la tarea de poner al día al resto de la población sobre dónde estamos. Con miles, tal vez millones de personas redefiniendo la forma de la red a diario, casi podemos decir que nos movemos a un paso cuántico, y cada vez más cerca a representar la teoría de la incertidumbre de Heissenberg,  sin poder explicar dónde estamos y hacia dónde vamos a la vez.

(sigue mañana)