Películas, Posts, Teorías

Me considero un aficionado a las películas.

Antes me gustaba decir que era aficionado al cine, pero no me fue bien. Acabé conociendo a un tipo que sólo sabía conversar sobre Arquitectura en Complejos Recreacionales Audioviuales. Era carpintero de cuando estaban remodelando el Cine Municipal. Y en otra ocasión me dijeron: “¿Te gusta el cine? ¿No quieres entrar a trabajar en CinePlanet sirviendo las gaseosas?”. Entonces me di cuenta de que la terminología que estaba utilizando no era la correcta.

Es un problema encontrar siempre la palabra correcta, y es algo que a mí me ha venido atormentando desde hace tiempo. Es que la gente es como Google (aunque creo que Google ya ha superado en inteligencia a bastantes personas que conozco). Si tú entras a Google y pones “resfriado”, te encuentras desde la descripción del virus del resfriado común hasta un blog donde MaYkoL_MeTaL666 te cuenta cómo su pitbull se resfrió y tuvo que curarlo con dos tiros de pimienta. Es muy complicado. Hay tanta gente, cada uno con su rollo y pensando en cosas tan diferentes que tienes que ser muy, pero muy específico.

No me gusta llamarme cinéfilo. Aparte de que eso de las filias no va conmigo (¿un cinéfilo se pone particularmente emocionado en la oscuridad, sobre una butaca, con mucha gente que hace como que no le esta mirando?), la mayoría de cinéfilos que conozco parecen estar en constante competición por encontrar las películas más raras de todos los tiempos. Es por su culpa, por ejemplo, que tuvimos El Aro (o la llamada, como sale ahora en el cable) y todos los remakes de películas de terror japonesas, coreanas, tailandesas, etcétera que vinieron después. Si no hubiera llegado un tipo a algún café en Hollywood a decir “he visto la MEJOR película del mundo -porque cada película que ve el cinéfilo es la MEJOR del mundo-, se llama THE RING -pausa dramática para que todos los presentes piensen en argumentos que incluyan japoneses, anillos y/o cosas que hagan riiing- y es sobre una niña con el pelo muy descuidado que te llama por teléfono para decirte que te vas a morir en siete días si no copias su cinta de video“. Si, por casualidad, quedaba alguna mirada incrédula en el grupo, agregaba: “es terror psicológico japonés“. Éxito instantáneo. Dile a un cinéfilo que algo es psicológico o que no es norteamericano (a veces es lo mismo) y te lo metes al bolsillo.

A todos los que hemos recibido una cadena nos han dicho lo mismo. Y todavía tenían que copiar las cintas de VHS. Para esa época yo tenía un reproductor de VHS en la casa, y sólo servía para llenar el rack del televisor, si no mi papá se golpeaba la cabeza con el armazón. Como mi viejo no ve bien de cerca, necesitaba una cajota negra inservible para poder esquivar el bendito rack que no se movía de su sitio desde 1996. Y el VHS dejó de funcionar en el 97, cuando pusimos cable y ya no hacía falta pagar por cada película.Esa puede haber sido la mejor época para ser Aficionado a las Películas™ [patente pendiente]. El universo de películas disponible pasó de unas 2 ó 3 por semana a 2 ó 3 al mismo tiempo a cualquier hora del día. Era como esa promoción de D’Onofrio donde te ganabas un pase para llevarte todo lo que pudieras de la fábrica. Sólo que por 100 soles al mes y de verdad. Y no importaba si las películas fueran buenas o no. Tenías la primera de Arma Mortal 4 veces el mismo día. Y la segunda al día siguiente. Y si te aburrías, estaba Al Bundy en Sony.

Por eso también prefiero referirme sólo a las películas, porque desde esos días me dejó de interesar irme físicamente al cine. Eso sí, rompí el ayuno (y un pantalón, en mi primer proceso de engorde de tanto estar sentado frente a la tele) cuando salió la reedición de Star Wars. Y si no veía en Movie Magic o en E! cómo hicieron para calzar la escena de Jabba con Han Solo en el Episodio IV, yo no me enteraba de cómo se diferenciaba lo que veía en el cine de la original.

Dos años atrás había quebrado el Cine Variedades, y sólo quedaba el Cine Municipal, famoso por la población de quirópteros en la platea alta (a un sol menos la entrada) y porque al parecer recibían los rollos de película en perfecto estado, los desenrollaban sobre el lobby y usaban la superficie, ahora alisada, como pista de patinaje. Eso sí, era el lugar ideal para ver clásicos: todas las películas parecían tener más de 30 años, y eso son las películas que llegaban con la única sala en toda la ciudad.

Esa es otra buena razón para no ser aficionado al cine. Las instalaciones eran una basura. Y desde los multicines lo que me desanima es el costo. Aún voy cuando el frikismo llama. Por eso impajaritablemente veré X-Men Origins: Wolverine (es una sola película, no tres) y Watchmen. Cuesten lo que ecuestren.

3 comentarios en “Me considero un aficionado a las películas.

  1. “”El universo de películas disponible pasó de unas 2 ó 3 por semana a 2 ó 3 al mismo tiempo a cualquier hora del día. “” jajaja
    jajaja
    ajjaja
    ajj
    aj
    aj
    aa
    ajjaja
    ajajajja
    BASTA!

    Elias.

    jajaja

  2. Oscarito, asi te llamábamos cariñosamente tus vecinos ¨Los Vallebuona¨, soy Maria Elena, hermana mayor de ¨Leo¨, me da mucho gusto que estes escribiendo este blog, supe por tu mami que te está yendo muy bien, deseo que sigan los éxitos en todos tus proyectos.
    Descubrí tu blog porque entre a chismosear la pagina de Jose Luis, un primo de cariño que escribe en el blog ¨Choledad Privada¨, te mando un fuerte abrazo.

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