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Cuando Disney compró a Marvel

spider-badgeEl notición del lunes (todavía estoy escribiendo con un día de desfase) fue la compra de Marvel Entertainment por la Walt Disney Company, a la módica suma de 4 mil millones de dólares. Vuelto de pan.

Mirémoslo así. A finales de los noventas la Marvel Comics, a pesar de haber logrado superar el medio impreso y penetrado a otros soportes como la televisión y casi-casi el cine, entró en una bancarrota desastrosa por culpa de un terrible manejo de marketing y distribución, de un mercado especulativo que no se compensaba con la calidad del producto, que en sí mismo eran historias cada vez más insufribles (véanse Onslaught y Heroes Reborn), además de otras jugadas turbias de sus directivos.

Eran todas brillositas, pero se escanean malazo.
Eran todas brillositas, pero se escanean malazo. Y ojo, que esta es una de la buena época de las variantes metálicas.

Hoy en día Marvel Entertainment (que ya no es sólo Comics) se encuentra en un punto muy saludable de su ciclo de vida. Al punto de que, una vez más, está penetrando con éxito en los rubros de animación y cine, además de las regalías de tooodos los productos derivados que tengan a sus héroes encima. En televisión Wolverine and the X-Men, Spectacular Spider-Man y Iron Man: Armored Adventures son series bien rankeadas, y el público de mayor edad tiene medios y largos para DVD, como Ultimate Avengers, Hulk Vs. y Doctor Strange. Ni hablar de las películas.

Sin embargo, en plena crisis económica su departamento de ventas empezó a tantear qué tanto podían elevar sus precios sin afectar las ventas ni el contenido. El descontento en los Estados Unidos ha sido generalizado, pero los títulos marvelitas se han mantenido entre, y han encabezado, los más vendidos de cada mes los últimos años. Inclusive, y sabiamente, la editorial se ha mantenido apartada de la práctica de los megaeventos de verano, de los crossovers con 40, 50, 80 tie-ins, no necesarios para captar la historia central, pero que los fans se sienten forzados a comprar y al no poder hacerlo se frustran y dejan de seguir sus títulos habituales. En su lugar se concentra en eventos más pequeños, que se concentran en el nicho que sigue a cada personaje o franquicia. Pero sólo puedes vender miniseries y resucitar al Capitán América un número máximo de veces.

Todo bonito, ¿pero hasta cuándo pensaban que iba a durar?
Todo bonito, ¿pero hasta cuándo pensaban que iba a durar?

Que Disney haya comprado a Marvel significa, primero, que Bob Iger y compañía, que no son tontos ni tampoco son Google (los compradores compulsivos del mundo corporativo), reconocen el potencial de las propiedades de la Casa de las Ideas. La secuencia de pensamiento más clara vendría a ser: si Feige ha logrado ensamblar como independientes una película sobre un héroe que, con todos sus años, lo conocían nomás en su barrio, y a partir de una buena caracterización logró que Iron Man funcionara y se convirtiera en un personaje bandera, además de tener programadas películas anticipadísimas a su cargo de aquí al 2012, hay un montón de potencial por explotar: licencias de películas, series, merchandising, algún cruce con Pixar. Y mientras la línea impresa de Marvel mantenga la base de lectores que los ha puesto de vuelta a la cima en poco menos de una década, el Club de Mickey Mouse no va a tener motivo para meter sus manos enguantadas en los rifles del Punisher o las garras de Wolverine.

Además, algunos de los daños que Disney podría hacer serían redundantes. Marvel ha estado 70 años en el negocio. ¿Les conté que casi quiebra?
Además, algunos de los daños que Disney podría hacer serían redundantes. Marvel ha estado 70 años en el negocio. ¿Les conté que casi quiebra?

En segundo lugar, Joe Quesada y Dan Buckley saben que el éxito no les va a durar para siempre. Como bien dicen, Marvel es el líder actual de la industria, no del mercado. Si la economía aprieta más, no van a poder compensar las bajas en publicidad y ejemplares vendidos (por más cuota de mercado que tengan) y acabarían canibalizando a sus otras líneas. Para una empresa que empieza a diversificarse en un momento duro, es bueno estar bajo el ala de un conglomerado que abarca una variedad de ramas de entretenimiento. En cuanto a libertad creativa, Disney ya ha sabido manejar marcas no necesariamente orientadas a la familia, como las películas de Kevin Smith que distribuye Miramax (excepto por Dogma, que acabó cedida a LionsGate) o programas de la ABC como Ellen (como en Ellen Degeneres), que atrajeron las quejas de grupos conservadores cristianos. La verdadera perla negra de Walt Disney Pictures, Piratas del Caribe, es el mejor argumento a favor, al menos, de darles el beneficio de la duda en el futuro fílmico de Thor, Capitán América, y Vengadores.


No es exactamente el comienzo de La Sirenita.

Los que sí la vamos a ver negra somos los que hemos dependido de los amigos torrenciales para seguirle la pista al Universo Marvel. Creo que Disney tiene el poder para hacer presión y empezar a desaparecer el lado informal en preparación a alguna campaña agresiva de cómics digitales. Así que, aunque la noticia trae mucho optimismo y razones de sobra para que las cosas salgan bien para todos, no hay que olvidar que detrás de nuestro amigable vecino, el Hombre Araña, hay alguien vigilando y manejando los hilos en silencio. Como quien dice, su Tony Stark en plena Civil War.