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Camino a Siege 3: Héroes en guerra

Los grandes eventos que sucedieron a House of M fijaron dos estilos diametralmente opuestos e igualmente efectivos de crear megaeventos con docenas de tie-ins y postergaciones toleradas en pos de un nivel parejo de calidad. Partiendo de otra premisa “bendiana”, la de un círculo secreto de superhumanos que deciden el futuro de la comunidad heróica, Mark Millar derivó Civil War, la historia del Acta de Registro de Superhumanos y el impacto que esta decisión política tendría sobre nuestros personajes favoritos, y Greg Pak establecería el campo de juego para World War Hulk, la venganza del Goliat Esmeralda contra los que quisieron expulsarlo de la faz de la Tierra.

Todo empezó con los Illuminati. Después de la Guerra Kree-Skrull, cuando ambas razas alienígenas intentaron apoderarse de la Tierra para integrarla a sus respectivos imperios, Namor (monarca de Atlantis), Iron Man (fundador y mecenas de los Vengadores), Charles Xavier (fundador de los X-Men y defensor de los derechos mutantes), Stephen Strange (Hechicero Supremo), Reed Richards (el hombre más listo del mundo y líder de los 4 Fantásticos), Black Panther (rey de Wakanda) y Black Bolt (rey de los Inhumanos) se reunieron para analizar la invasión y pensar qué pudieron haber hecho para prevenirla y qué harán en adelante, como conjunto para evitar sucesos similares. Esta forma de actuar a espaldas de sus compañeros repugnó a T’Challa, la Pantera Negra, y el grupo quedó reducido a 6, quienes se reunieron en varias ocasiones para discutir diferentes temas, como se ve en la miniserie New Avengers: Illuminati.

Esta asamblea secreta decidió en un momento hacerse cargo de Hulk. Siendo sólo cuestión de tiempo saber cuándo el alter-ego de Bruce Banner llegaría demasiado lejos, la solución más humana para Richards y Stark fue enviarlo a algún planeta pacífico donde pudiera vivir sin que lo molesten. Como es lógico, todo sale mal y ocurren los hechos de Planet Hulk, de la que hablaremos en la próxima parte.

A la par, el gobierno estadounidense estaba planteando el Acta de Registro de Super Humanos (SHRA en inglés), que pretendía hacer responsables de sus actos y los daños públicos provocados con ellos a los superhumanos, villanos y héroes por igual. El tema es lógico porque cada vez que dos de estos personajes se enfrentan hay paredes derrumbadas, autos volando por los aires y transeúntes aterrorizados. Algunas organizaciones como los Vengadores y los Cuatro Fantásticos tenían un fondo para reponer los daños, pero el héroe común, como un Spider-Man o Daredevil simplemente vencía, capturaba al malhechor, y dejaba que la policía se hiciera cargo mientras se ocultaba en su hogar a curar sus heridas.

El debate ficticio se disparó cuando los Nuevos Guerreros, un equipo de jóvenes héroes que se ganaban la vida vendiendo los derechos de transmisión de sus aventuras a manera de reality show, confrontaron a un equipo de villanos fugitivos entre los que se encontraba el mutante Nitro. Acorralado, Nitro usó su poder para explotar y acabar con 612 personas, incluyendo a los NG y muchos niños de un colegio público.

El incidente abrió la serie Civil War, escrita por Mark Millar, quien otorga una fuerte carga social y política, además de apoyarse mucho en el valor de impacto para sus guiones, y el debate literario se hizo debate real. Los foros en la red se dividieron entre pro y anti registro, y cada título enfocaba sus historias en la preferencia de cada personaje. Iron Man, Reed Richards, Hank Pym y Ms. Marvel apoyaron el SHRA, mientras el Capitán América, los Jóvenes Vengadores, Hércules, la Mujer Invisible y la Antorcha Humana encabezaban la resistencia subterránea.

Casos especiales fueron la Mole, que se mantuvo neutral y huyó a Francia un tiempo; Firestar, que renunció a toda actividad heróica; y Spider-Man, quien combatió primero del lado de Tony Stark y luego con Steve Rogers, conociendo el lado oscuro de la SHRA, siendo traicionado en el proceso y tratado como un criminal y un fugitivo por sus antiguos aliados.

La Guerra Civil Superhumana se resuelve en Times Square, cuando el Capitán América, con Iron Man vencido a sus pies, se da cuenta del daño que estaban haciendo luchando entre sí y el miedo que inspiraban en la misma gente a la que pretendían ayudar. El Capi se rinde, es capturado y encerrado hasta el día de su juicio. En las páginas del Captain America de Ed Brubaker, es Crossbones, protegido del Red Skull, el que dispara a Rogers en público. Como parte del complot, Sharon Carter termina el trabajo, pero esa es otra historia.

Con el fin de la Guerra Civil, Tony Stark se queda a cargo de S.H.I.E.L.D. y, por orden gubernamental, del control de toda la actividad superhumana de los Estados Unidos. En el lado pro, empieza La Iniciativa (Avengers: The Initiative), un programa gubernamental de entrenamiento liderado por Pym, Stark, Henry Gyrich y Jim Rhodes (War Machine). Los anti se dispersan como fugitivos, encabezados por los Nuevos Vengadores. Un punto importante es que, con su clásico genio e iniciativa, Iron Man se convierte en uno de los personaje más vistos en el Universo Marvel, en gran parte gracias a las mejoras del virus Extremis, como una especie de gran sheriff superhumano. Inlcusive, con el tiempo, empezaría a hacerse de la vista gorda con sus ex aliados que seguían sin registrarse, no sin volverse una espina en el costado de los héroes (y muchos lectores) por meses. Ayudó mucho en eso la World War Hulk, que es el tema del próximo post.

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