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Viñetas de la semana (III)

Ya habiéndose acabado la semana comiquera (y con una preocupante escasez de títulos esta semana), me acuerdo de mis responsabilidades blogueras. Esta vez presentando un par de extractos del one-shot Hellboy in Mexico, satisfactorio y por suerte no tan mexicanizadamente obvio. Igual tenemos ruinas aztecas, luchadores e imágenes religiosas católicas, pero sólo como contexto. Van cinco:

Primero que nada, y venido derechito de Hellboy in Mexico, nada es más conmovedor que un momento "yotestimo" entre copas compartido por un demonio con problemas de identidad y un luchador enmascarado.

Y si no te van los arrumacos, en HBiM también tienen terror. Mucho terror, como el Papá de Anung Un Rama manda. Y es un pavo, que además es malévolo, porque tiene ojos rojos. ¡EL DIABLO!

Ahora le toca el turno al Doctor Stephen Strange, Maestro de las Artes Místicas y ex Hechicero Supremo de nuestra dimensión. Durante su búsqueda de Spider-Man en Spider-Man: Fever, Strange atraviesa los caminos psicodélicos de la Ilógica Mágica, encontrándose con personajes pintorescos como Fetch Doggy Fetch y Puglie. Este trip lisérgico es cortesía de Brendan McCarthy. Más adelante hay un momento Revolution 9, pero ya no entró, porque...

¡...ES HORA DE DEADPOOL! El personaje que quiere robarle el récord de apariciones especiales en cómics ajenos a Wolverine, Spider-Man, Nick Fury, Tony Stark y Norman Osborn, ahora se mete en las páginas de Vengeance of the Moon Knight #18 para torear a nuestro ex-mercenario-esquizofrénico-tratando-de-reformarse favorito. Para su mala suerte, la bocota le permite a Marc Spector/Jake Lockley un motivo para darle rienda suelta a sus instintos reprimidos. Mala suerte, DP.

Terminamos con Deadpool Corps #2, un libro que tiene todos los Deadpools posibles, pero sobre todo Wade, Wanda, Tito, Cujo y Headpool. No hay más que agregar.
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Fatiga de eventos, Tierra de Sombras y la ciclicidad histórica

El checklist para Civil War incluía 96 números sueltos

En el mundo comiquero contemporáneo existe la denominada “fatiga de eventos“, que se empezó a notar alrededor de Civil War y World War Hulk (2007-2008), por su parte, y con Infinite Crisis y Final Crisis por el lado de DC, más o menos por la misma época. No tengo la cronología de los eventos de DC, pero en el caso de Marvel la seguidilla de eventos se remonta a Avengers Disassembled (2003-2004).

En el último año hemos tenido Blackest Night y Dark Reign/Siege, que están terminando estos días. DC ya anuncia la maxiserie Brightest Day, y se supone que la Heroic Age de Marvel anuncia un tiempo de relativa calma.

El empuje del crossover, una historia que reúne personajes que aparecen en diferentes publicaciones para ofrecer un producto novedoso, especial, y aumentar las ventas, se justificaba durante la última década bajo una idea de impacto. Lo que ocurriera en el crossover debería cambiar de manera significativa y duradera el mundo de nuestros héroes, cambiar el status quo para hacer que valga la pena apostarle tu dinero a una historia que abarca entre 20 a 80 números. El cambio también se hace necesario cuando se trata de mantener el interés sobre personajes que se llevan publicando hace más de 40 años y deben sentirse frescos y atractivos para el público.

Sin embargo, el uso consecutivo de esta estrategia provocó cierto escepticismo, agotamiento y empobrecimiento del público. A la par, constantemente interrumpe el flujo de las historias individuales cada 6 o 9 meses, entre que terminaba un evento y empezaba el otro, dejando ventanas pequeñas para que los escritores llevaran a cabo sus planes particulares, o generando cómics adicionales paralelos a la serie regular durante la publicación del evento.

Keith Giffen demostraría, en un momento donde los crossovers se estaban inflando más allá de lo prudente, que era rentable mantener los eventos pequeños, autocontenidos. Su plato de petri se llamó Annihilation, y sirvió para revitalizar al repertorio de personajes cómicos de la editorial. El experimento fue tan exitoso que desde entonces el evento cósmico se ha repetido ciclicamente y con éxito bajo la batuta de Dan Abnett y Andy Lanning (DnA), incluyendo el desarrollo fluido y críticamente aclamado de series como Nova, Guardians of the Galaxy y la historia de los Inhumanos. En otros rincones del Universo Marvel se probó este tratamiento, como en Black Panther con Doomwar y la familia de títulos de los X-Men con la Trilogía del Mesías y Necrosha.

Esta movida se asemeja a lo que hizo Joe Quesada cuando entró como editor de la entonces nueva línea Marvel Knights. En 1998, Marvel asigna a su empresa, Event Comics, la publicación de un conjunto de series orientadas a un público más maduro. Personajes como Black Panther, Daredevil, Moon Knight, Punisher y los Inhumanos encontraron un lugar dónde crecer, apartados de los estándares del cómic superheróico falto de ideas de finales de los 90’s. Y es con esta misma “familia” de personajes, con este rincón callejero, de vigilantes violentos y malhablados, que se desarrolla un nuevo evento para los próximos meses.

Los próximos meses (y me parece un buen momento para volver a seguir las peripecias de Matt Murdock y su alter ego cornudo) se avecina Shadowland. Orquestado por Andy Diggle, se trata de la reacción de los héroes callejeros de Nueva York a la posesión que el Hombre sin Miedo se hizo del culto ninja de La Mano, una medida desesperada que Daredevil tuvo que realizar para neutralizar a sus enemigos encarnizados y convertirlos en una fuerza paramilitar de orden dentro de Hell’s Kitchen en el Reino Oscuro de Norman Osborn. A falta de bandos claramente definidos, todos desconfían de todos.

Lo que tiene de atractivo este Shadowland, aparte de parecer una Civil War de vigilantes callejeros, es su paralelismo histórico con el argumento original de la serie Marvel Knights. En ella, un grupo de héroes que incluía a Shang-Chi, Moon Knight, Daredevil, Black Widow, Cloak y Dagger se reunía para capturar a Punisher, siempre considerado pro sus pares un individuo fuera de control y también guardando cierta simetría con el propio Daredevil.

Ahora Matt Murdock está en la mira de una “familia” de héroes que no sólo ha crecido en número sino en relevancia dentro del Universo Marvel. Aparecen personajes con un protagonismo renovado e introducidos con gran éxito al mainstream y al nuevo siglo/milenio como Iron Fist (en Immortal Iron Fist, con Fraction, Brubaker y Swierczynski), Luke Cage (mascota de Bendis en Alias y New Avengers), Spider-Man (Amazing Spider-Man con Straczinsky y el Spider Braintrust), Punisher (Punisher: War Journal de Fraction, Punisher de Remender y PunisherMAX de Aaron), Moon Knight (Moon Knight de Huston y Benson y Vengeance of the Moon Knight de Remender) y Daredevil (Daredevil de Quesada, Bendis, Brubaker, Diggle).

Yo espero un Marvel Knights con esteroides, una bronca callejera de todos contra todos. Nada de rayos luminosos, hombres voladores ni máquinas omnipotentes. Sólo cuchillos, palos, balas, puños y shurikens.

Y va a ser alucinante.

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Viñetas de la semana (II)

Si quisiera llevármela fácil, dedicaría toda esta entrega de las viñetas de la semana al Captain America: Who Won’t Wield the Shield?, un one-shot que satiriza el Captain America: Who Will Wield the Shield? en parte y un poco el Batman: Battle for the Cowl, los dos especiales de Marvel y DC sobre héroes desaparecidos y qué personajes ya existentes estarían a la altura para cubrir sus legados. Claro que, en CA:WWWTS en lugar de un Bucky/Winter Soldier o un Robin/Nightwing tenemos a Forbush Man, Golden Age Deadpool y el esotérico Doctor America.

CA:WWWTS es 666% metatextual, pero esta aparición especial del escritor Jason Aaron (Wolverine: Weapon X y Ghost Rider) y sobre todo Ed Brubaker (Daredevil y Captain America) pavoneándose de haber matado a Nomad y sus premios Eisner define el resto de esta historia corta.

No sé cómo se manejarán las cosas en Marvel para que un escritor relativamente nuevo pueda tomarle el pelo a los mandamases del equipo editorial. Suerte que con los kilos de kilos que perdió Joe Quesada en los últimos años, correa es lo que más le sobra. Y el guiño a Blackest Night no tiene precio.

Doctor America tiene que se la mejor idea que Matt Fraction haya tenido en todo el 2010. Un trip ácido al origen del Capitán América, que combina la ridiculez milimétricamente calculada del Nextwave de Warren Ellis con el inclemente bombardeo de datos excéntricos de Casanova. Si lo lees completo, partes de tu cerebro chorrearán por los huecos que encuentren.

Para no centrarnos en CA:WWWTS, Punisher #16 nos ofrece una dosis más de rareza. Y no viene de FrankenCastle, sino de Morbius, el Vampiro Viviente, con la respuesta más macarra que se le haya podido leer a un vampiro artificialmente mutado.

Y para cerrar la semana de alucinadas, alguien que es casi tan clásico como Deadpool o Forbush man aparece en Marvel Zombies 5 #2. Howard el Pato es maestro del Quack-Fu, pero nadie le quita que sabe resolver discusiones con un "Gran Jodido Pistolón".
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Viñetas de la semana (I)

Es domingo y he decidido pasar las viñetas de la semana que he estado tuiteando últimamente (ver 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9) al blog, para poder rastrearlas y porque siemper hay. Esta semana separé cinco:

El FrankenCastle de Rick Remender, con toda esa onda sobrenatural y protegiendo a los monstruos, es una variante que creo que uno nunca se habría imaginado de una historia de Punisher. En Deadpool Team-Up #894, el viejo Frank recuerda perfectamente que nunca le agradó Muertopiscina, y haciendo gala de su poca paciencia y estilo brutal demuestra que del Prometeo Moderno sólo tiene el apodo.

La antología en blanco y negro de The Savage Axe of Ares #1, demuestra efectivamente a Ares, el dios de la Guerra, su hacha y mucho salvajismo. Y cuando ves a la Guerra personificada con un arco y un hacha, es como sumar uno más uno y procurar no esconderse detrás de ningún árbol.

Amazing Spider-Man #648. ¡¡¡ALGO PUEDE DETENER AL JUGGERNAUT!!! Claro, lo que este Capitán Universo no supo es que si le pegas debes manterner a Juggernaut lejos, muy lejos. Si no vuelve muy empinchado y NADIE va a detener su puño encajándose precisamente AHÍ. Golpe bajo de proporciones cósmicas.

Siege: Spider-Man. Bien lo dice Spidey, ¿por qué no se le ocurrió a nadie antes?

Deadpool: Merc with a Mouth #10. Completamente previsible y obvio, ¿no?
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Doomwar: Eventos comiqueros de perfil bajo con alta satisfacción

La geografía ficticia en cómics da para mucho que hablar. Desde DC, que con Metrópolis, Ciudad Gótica, Blüdhaven, etc., situaba a sus personajes sin tener como referencia ninguna ciudad en particular. El enfoque de Marvel era más aterrizado: no había problema con que Spider-Man y los Cuatro Fantásticos vivieran casi toda su vida en Nueva York, o que el Capitán América proteste ante el escándalo de Watergate. Se trataba de estadounidenses haciendo ficción en su país y, en un principio, para sus compatriotas. Sin embargo, a la hora de introducir personajes extranjeros, como Victor Von Doom y T’Challa, la Pantera Negra, recurrieron a locaciones imaginarias como el país carpático de Latveria y la nación africana de Wakanda.

Es así como en Doomwar (o DOOMWAR, para hacerlo más ominoso), estas dos naciones chocan entre sí tras las sacudidas globales y los vacíos de poder producidos por la Invasión Skrull, el Acta de Registro Superhumano estadounidense, y la caída de S.H.I.E.L.D. como agente del orden global.

Vamos en orden y despacio. Para empezar, Doctor Doom estaba en el Infierno desde Unthinkable, en el 2003, donde intentó aprisionar a los hijos de Reed y Sue Richards de los Cuatro Fantásticos. Vuelve a la Tierra en el preludio a la Civil War por sus propios medios, siguiendo la trayectoria de Mjolnir, el martillo mágico de Thor, cuyo regreso estaba planeado en un principio como parte del crossover. En esta nueva encarnación, Doom asume una posición estelar como el máximo villano (megavillano, le llaman) del Universo Marvel, a ausencia de Kang, Ultrón o Loki. Durante los ultimos años Doom mantuvo constantes choques con los Cuatro Fantásticos, los Vengadores, Namor, Iron Man, Pantera Negra, etc.

Por estas épocas, Black Panther (T’Challa) abandona su vida de aventurero (en muchos sentidos) y se casa con la Mujer-X Tormenta, hija de una princesa keniana, ladrona infantil, lideresa de los X-Men y la nueva Reina Ororo. El motivo fue la necesidad de establecer una familia real para el gobierno monárquico y aislacionista de Wakanda, que había estado descuidado por las aventuras del heredero al trono. El valor estratégico de Wakanda reside en su avanzado nivel tecnológico y místico, décadas por encima del resto del mundo gracias a que evitaron los enfrentamientos tribales y la colonización europea que minaron a las naciones vecinas, además de disponer del preciado vibranium, capaz de absorber cualquier tipo de energía.

Como luna de miel, T’Challa y Tormenta se embarcan en un tour mundial para definir sus relaciones con otros gobernantes superhumanos, como Namor de Atlantis, Blackbolt de los Inhumanos, Tony Stark en los Estados Unidos y Doom en Latveria. Es aquí donde se plantan las semillas del conflicto. Mientras tanto, la pareja real se pasaría unos meses asilados en el Edificio Baxter, reemplazando a los Richards como parte de los Cuatro Fantásticos tras la Civil War. Destacamos a Walter Declun, el ex mandamás de Damage Control, y uno de los principales beneficiarios del conflicto superhumano, quien es rescatado por Doom después de que Wolverine casi lo mata en su investigación del causante verdadero del incidente de Stamford.

Ya adentrados en los tiempos después de la Invasión Skrull, y habiendo repelido con éxito a los alienígenas, T’Challa acude al llamado de Doom para discutir asuntos de Estado en su castillo de Latveria. Como en cualquier reunión en el castillo de Latveria, termina en una emboscada donde los Doombots acaban con las guardaespaldas de T’Challa y dejan al monarca gravemente herido. Debido al cabal formado por Norman Osborn, Doom, Loki, Emma Frost y Namor, la nación africana no tiene quien le eche una mano en el instante. La inestabilidad política de tener un rey incapacitado lleva a Tormenta y el resto de la corte a hacerse cargo de una revuelta de disidentes, los Desturi. La hermana de T’Challa, Shuri, reconoce el daño moral de no tener una Pantera Negra y se somete, con dificultad, al rito y el juicio del Dios Pantera. En paralelo, T’Challa y Shuri viajan por el mundo reclutando aliados para su causa. Al no poder tener ayuda oficial de los X-Men, exiliados en la isla artificial Utopia, consiguen que Wolverine, Coloso, Nightcrawler y los Cuatro Fantásticos los apoyen, además de todo el ejército de guardaespaldas royales, las Dora Milaje. Luego se revelaría que Walter Declun, con su pericia en el mundo de los negocios y una logística truculenta, estaba ocultando todas las acciones y plantas de producción de Doom, haciendo cada movimiento hasta ahora irrastreable.

Todo detona cuando Doom decide atacar Wakanda, apoyado por su facción de simpatizantes en el pueblo y el ejército, y efectivamente tomar posesión del palacio, construido encima del reservorio de vibranium. Usando a Tormenta y los miembros de la corte como rehenes, se abre paso a través de las múltiples cerraduras. Y aquí es donde se pone bueno: Victor Von Doom se despoja de todas sus armas y posturas para revelarse tal cual al veredicto de Bast, el Dios Pantera, en la última prueba para acceder a la bóveda, una prueba de pureza. La exposición que logra Jonathan Maberry, con un Doom arrogante y seguro, enfrentando a una divinidad con la mayor claridad de las intenciones y demostrándole, en un discurso de verdad maquiavélico, la justificación de todos sus actos y la violencia cometidos para alcanzar su idea del orden: un futuro perfecto, bajo el poder de Doom, pero también el único futuro, entre miles que tanto Bast y Doom pudieron avistar con su magia, donde la humanidad se libraría de todas sus dolencias.

Una idea similar ocurría a finales de la primera serie de Exiles, una historia en la que un Doom no desfigurado había logrado el mundo utópico eliminando todos los impulsos de la humanidad. Pero lo que Chris Claremont, pasada su mejor etapa, no logró fue el sentido de soberbia del villano creyendo en su proyecto vital, reconociendo los daños presentes como necesarios para lograr su futuro ideal, una idea mucho más rica que el simple megalomaníaco que quiere “conquistar el mundo” (que también suele ser su caracterización regular). Y además, la gravedad de la situación, la vulnerabilidad y transparencia con la que el malo de la historia tiene que presentarse a un poder mucho mayor que él. Es muy diferente a lanzar un monólogo contra Reed Richards, el que siempre acierta cuando él se equivoca, Namor, el especímen físico perfecto, o Tony Stark, su rival en la guerra de armaduras. Ante todos ellos Doom tiene que pontificar, convertir cualquier diferencia en un combate de egos, y siempre guardarse un señuelo robótico, un arma escondida o una ruta de escape en caso de encontrarse en desventaja. Maberry usa esta prueba mística para convencernos de la sinceridad del discurso de Doom, y eso es un ejemplo de su maestría para convertir una historia que podría pasar desapercibida en el estudio más emocionante de las motivaciones del villano más sobreexpuesto de la década.

Doomwar se encuentra en este momento (abril de 2010) en su tercer número de seis. Así que el que está interesado todavía puede buscarla por el medio que pueda. Dependiendo de cómo se resuelva y se replique a la excelente exposición de Doom, me valdría la pena conseguir el TPB.

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Camino a Siege 6: El Rey Duende

La dinámica tradicional en el mundo del cómic de aventuras y superhéroes consiste en el protagonista intachable e indudablemente bueno defendiendo al inocente de un malhechor o villano con todas las características del malo. El giro copernicano de los 80’s y 90’s tiró por la borda una dicotomía tan básica y unidimensional, para poner la moralidad del protagonista en duda. Fue el auge del antihéroe, donde personajes como Ghost Rider, Punisher, Wolverine, Spawn, Hellboy, Hitman, etc., prevalecieron y cautivaron a los lectores por dos sencillas razones: porque todas sus fallas hacían más fácil al lector identificarse con los personajes y sus problemas, y porque nunca sabes con certeza cómo va a quedar el protagonista al final de la jornada. No va a recibir las llaves de la ciudad por sus acciones ni va a salir ileso del combate con el villano. Puede perder su trabajo, su reputación, a su familia, la persona amada o partes de su cuerpo, en una expresión viñeta a viñeta de la injusticia del mundo, la tragedia del héroe, la penitencia del que busca redención, y etcétera, etcétera.

Dark Reign, el puente de un año entre Secret Invasion y el regreso de la Era de Héroes según el plan de Brian M. Bendis, busca darle la vuelta a la tortilla de una manera que si bien no es del todo original, no recuerdo que se hubiera tratado antes con tanta intensidad: ahora los malos están a cargo de absolutamente todo.

Al final de la invasión skrull, Norman Osborn fue  el que le voló la cabeza a la reina de los alienígenas delante de las cámaras de televisión, mientras Iron Man, el líder de la mayor organización de defensa superhumana no sólo había fracasado en evitar la invasión, sino también había abandonado el campo de batalla por los desperfectos que los skrull provocaron en su armadura.

Ahora el máximo policía de los Estados Unidos era un hombre que solía volar entre los edificios de Nueva York montado en un deslizador con forma de murciélago, vestido como un duende y lanzando calabazas explosivas a quien pudiera. Claro está, Osborn ya tenía un background de alto perfil antes de convertirse en el Duende Verde. Solía ser un exitoso hombre de negocios, y un prominente inventor de armas y tecnología para fines militares. Es decir, fue el camino que lo llevó a obtener todos los juguetes y la fórmula del Duende. Fue apresado por sus crímenes e incorporado, gracias a sus habilidades de management, a la versión post-Civil War de los Thunderbolts, un programa de reivindicación para súper criminales, teniendo a su cargo joyitas como Bullseye, Venom, Moonstone, además de los ya regenerados Hombre Radiactivo, Songbird y Swordman (Andreas Strucker).

¿Qué es lo primero que hace una mente criminal a quien le han confiado la seguridad de un país y el control sobre una considerable población de psicópatas y bombas atómicas andantes? Pues sentar a los más peligrosos y hacerlos ponerse de acuerdo para seguir haciendo de las suyas mientras aparentan que todo está bien. De esta manera, forman la versión perversa de los Illuminati, el Cabal: Osborn (por Tony Stark, los héroes oficiales), Namor (miembro de ambos), Dr. Doom (por Reed Richards, la parte científica), Emma Frost (por Charles Xavier, los mutantes), Loki (por Dr. Strange, representa la magia) y The Hood (por Blackbolt, dirigiendo una comunidad superhumana, en este caso los súper-criminales comunes). Todos ellos mantenidos a raya por un misterioso personaje secreto aún no revelado.

Una coalición tan volátil no tardó mucho en resquebrajarse. Namor y Doom ya se traían acuerdos secretos, y Namor y Emma Frost compartían un cierto pasado tormentoso. Cuando Osborn se metió con los mutantes concentrados en San Francisco (Utopia), Frost y Namor (también mutante) le dieron la espalda al Cabal y se concentraron en ayudar a Cíclope con el exilio mutante. Sus lugares serían cubiertos por Taskmaster, ahora líder del centro de entrenamiento de Camp Hammond, una decisión unilateral de Osborn que desagradó a sus co-conspiradores. Para colmo, Loki hizo su propia jugada y le ofreció a Hood una forma de recuperar sus poderes después de que el nuevo Hechicero Supremo, Doctor Voodoo, exorcisara a Dormammu de su capa mágica, dejando el equilibrio de poderes en la mesa de Osborn totalmente deshecho.

Tema aparte son los Vengadores Oscuros, en realidad los Vengadores Oficiales ante Osborn y el gobierno estadounidense. Combinando a sus ex-Thunderbolts Bullseye (“Hawkeye“), Venom (“Spider-Man“) y Moonstone (“Ms. Marvel“), además de Daken (hijo de y rebautizado como “Wolverine“), el híbrido kree Noh-Varr (ex-Marvel Boy y ahora “Capitán Marvel“), Sentry (“con el poder de un millón de soles en explosión”)  y Ares (dios de la Guerra), Osborn les dio trajes y nombres clave de héroes tradicionales y los presentó al público como los nuevos y eficientes Vengadores, consigo mismo a la cabeza, bajo la identidad del Iron Patriot (una modificación de la armadura de Iron Man reforazada con el simbolismo del Capitán América). Una vez más, un grupo de egos inmensos chocando entre sí constantemente pero controlados por lo que hace a cada uno funcionar: antisicóticos, dinero, poder, aventura, o el sentimiento de tener control sobre sí mismos.

Estos son los protagonistas por los que nunca esperaste estar sentado al borde del asiento pensando en cuándo y cómo se va a ir todo al demonio. Porque sus victorias aquí, aunque significativas (contra Morgana LeFay o el Hombre Molécula, por ejemplo), siguen siendo victorias de villanos contra villanos. Ni siquiera cuando se enfrentan a los héroes reales sabes qué ocurrirá, sólo que los buenos muy probablemente sólo consigan una victoria parcial.

Dark Reign no tiene la facilidad que tienen los eventos normales de estar contenido en un cierto número de títulos (Civil War superaba los 80 números, según mis cuentas). Al ser el nuevo orden mundial de Osborn un elemento compartido en todo el Universo Marvel (o al menos la parte que opere en la Tierra y los Estados Unidos), prácticamente cada título de la editorial ha tenido un membrete de Dark Reign en la portada durante el 2009. Y una prueba de ello es La Lista, una serie no articulada de 8 one-shots que documentan la manera en que Norman Osborne trata de actuar proactivamente sobre los problemas que él considera está en sus manos resolver después del fiasco con los mutantes en Utopia:

  • Los Vengadores subterráneos de Luke Cage y Clint Barton (Ronin/Hawkeye), en especial desde que Barton se presentó en la televisión a denunciar las artimañas de los Vengadores Oscuros. Resulta en la captura de Barton en la Torre de los Vengadores.
  • Los Hombres-X en Utopia, tratando de poner en aprietos a Namor usando a una versión sobremutada de sus antiguas amantes, la anfibia extraterrestre Marrina.
  • La sola existencia de Nick Furia y sus Secret Warriors, que amenaza directamente su cargo. Basta decir que, con Ares haciéndose el de la vista gorda,  Furia logró tachar un ítem de su lista: pegarle un puñetazo a Norman.
  • Daredevil, como nuevo líder de la Mano. Una trampa tendida entre Bullseye, Lady Bullseye y el Kingpin. No logra su cometido y sirve como un puente entre historias de la serie regular.
  • El Proyecto Arma-Plus y sus atractivos secretos en el desarrollo de armas vivientes superhumanas. Frustrado por la intervención de Wolverine, Fantomex y el disidente Noh-Varr.
  • Hulk, o mejor dicho Bruce Banner y Skaar, el Hijo de Hulk. Más tonelaje y trucos bajo la manga del que podría manejar.
  • Punisher, recibe la peor parte y cae a manos de Daken en un enfrentamiento brutal. Literalmente Frank Castle acaba hecho pedazos.
  • Spider-man, el eterno enemigo del Duende Verde, ahora que logró hacer su identidad secreta otra vez, no podía arriesgarse. Peter Parker termina contraatacando desde su identidad civil, publicando videos de seguridad sobre los experimentos clandestinos de Osborn.

Asgard, que no es parte de los one-shots, pero es el último ítem de la Lista: un reino, toda una nación soberana llena de seres que se hacen llamar dioses y que flota sobre las planicies de Oklahoma, en el corazón de los Estados Unidos. Con un poco de asesoría de Loki, y a manera de homenaje al inicio de Civil War, el Cabal monta una catástrofe en un estadio de fútbol americano, colocando como chivo expiatorio al asgardiano Volstagg. Saltándose el permiso presidencial para invadir una nación extranjera, Osborn coge a su ejército de supervillanos y empieza el Asedio de Asgard.

Empieza Siege.

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Camino a Siege 5: La Invasión Skrull

Llegado el 2008, y siguiendo los hechos de New Avengers y New Avengers: Illuminati, se libera la invasión skrull sobre la Tierra, o Secret Invasion. Cuando los Nuevos Vengadores (Luke Cage, Iron Fist, Spider-Woman, Spider-Man, Ronin/Hawkeye, Doctor Strange y Wolverine) viajan a Japón a responder un llamado de auxilio de Ronin/Echo, quien estaba infiltrando a la secta ninja criminal de La Mano, dirigida entonces por Elektra. Tenemos lo que parecía una ya clásica escena de combate de Bendis entre sus Vengadores y un montón de ninjas. En plena batalla, Echo atraviesa a Elektra de un katanazo y los Vengadores descubren que en realidad se trataba de un skrull (una raza de conquistadores metamorfos), infiltrándose en una de las organizaciones subterráneas más poderosas del planeta. Spider-Woman, tras inhabilitar a su equipo en el viaje de regreso, le lleva el cuerpo de la skrull a Iron Man.

Al enterarse Tony Stark, convoca a los Illuminati para debatir el asunto. Sin embargo, la reunión se interrumpe cuando Blackbolt demuestra ser un super-skrull con todos sus poderes combinados, ayudado por dos super-skrulls más, usando los poderes de los X-Men y los Vengadores clásicos. Los Illuminati ganan la batalla, pero su peor temor estaba confirmado: los skrulls estaban infiltrándose en los grupos de poder de la Tierra, y ninguna de las habilidades físicas, científicas o mágicas de nuestros héroes podian detectarlos. Incluso el Capitán Marvel, reaparecido hacía poco, descubre que era un skrull programado a manera de sleeper agent, creyendo que era efectivamente el difunto héroe pero descubriéndolo mucho antes de la invasión. Termina la etapa de Infiltración.

En un nuevo intento por develar el proceso mediante el cual los skrulls en el mundo se habían hecho indetectables, Tony Stark, Reed Richards y Hank Pym se reúnen en un laboratorio secreto. A la par, Dum Dum Dugan, el máximo hombre de confianza de nick Furia, visita la base en órbita de S.W.O.R.D.. En la Tierra Salvaje (un Mundo-Perdido-en-la-Antártida), los equipos oficial y subterráneo de Vengadores responden a la caída de una nave espacial, dejando la Torre de los Vengadores en manos del mayordomo Edwin Jarvis. Y en el Edificio Baxter, un turista se transforma en la Mujer Invisible e infiltra el portal a la Zona Negativa.

En un movimiento coordinado, Pym* dispara a Richards a traición (tan pronto Stark partía a Tierra Salvaje); Dugan detona una bomba que dispersa a todo S.W.O.R.D. por el espacio; un portal interdimensional se abre, absorbiendo la base de los Cuatro Fantásticos consigo; Jarvis, en la Torre de los Vengadores, introduce un virus en la red de Tony Stark, inutilizando toda la tecnología de S.H.I.E.L.D. y Iron Man, Stark incluído; y una nave maltrecha deja escapar a varios Vengadores en actividad con sus atuendos setenteros, incluyendo a varios fallecidos, como Jean Grey, el Capitán América y Mockingbird.

Con la caída de buena parte de la seguridad y las tecnologías del mundo, los skrull declaran su victoria abiertamente ante la población mundial, desplegando tropas de super-skrulls con las más variadas combinaciones de poderes por las ciudades. Todos los grupos de héroes cumplen una parte en repeler a los alienígenas:

  • La Iniciativa de los 50 Estados, con su centro en Camp Hammond, se dedica a identificar a los agentes infiltrados en cada equipo y desactivar las trampas colocadas por Pym en cada portal a la Zona Negativa.
  • La defensa de Nueva York queda en manos de los Secret Warriors de Nick Furia, los Jóvenes Vengadores y Ms. Marvel. Otros héroes, como X-Factor, She-Hulk, Punisher y los New Warriors hacían lo propio en sus ciudades.
  • Hércules, Amadeus Cho y el Escuadrón de Dioses (Amatsu-Mikaboshi, Demogorge, Snowbird y Ajak) visitan el panteón skrull para evitar ser absorbidos y consumidos por la religión alienígena.
  • La Pantera Negra y compañía combinan la estrategia militar y tecnología de punta de Wakanda para arrasar con los invasores, y dejan como advertencia sus cabezas atravesadas con lanzas alrededor de sus tierras.
  • Pete Wisdom y MI:13 enfrentan a los sacerdotes y místicos skrull robándose las fuentes de poder mágico en el Lugar Peligroso. Con la magia desaparecida, Wisdom libera a Merlín (enloquecido años atrás por la Furia), permitiendo la resurrección de Capitán Bretaña, pero liberando a todos los demonios y hechiceros oscuros.
  • La Antorcha Humana, la Mole, Franklin y Valeria Richards logran regresar de la Zona Negativa gracias a la ayuda de los enemigos de los Cuatro Fantásticos encerrados en la prisión 42.
  • Thor, Beta Ray Bill y los asgardianos en su ciudad flotante sobre Oklahoma enfrentan a un grupo de skrulls que robaron el poder de Stormbreaker, el martillo de BRB y capaz de rivalizar a Mjolnir.
  • Los Thunderbolts de Norman Osborn reciben la visita de Mar-Vell, y Osborn lo convence de tomar partido por la Tierra. Inmediatamente después, emprenden el viaje para defender ashington D.C.
  • Los X-Men defienden San Francisco con técnicas de guerrilla, y la Bestia se enfrenta a Cíclope ante la posibilidad de desarrollar una guerra biológica.
  • Los Inhumanos descubrirían que el Blackbolt que sucumbió a manos de Hulk eran un impostor y se dedican a rescatar a su rey. Como consecuencia, la familia real decide que los Inhumanos deberían dejar de vivir como refugiados y asumir el papel que sus creadores Kree planearon para ellos milenios atrás.
  • Maria Hill, directora interina de S.H.I.E.L.D., confronta a Jarvis en el Helicarrier, en el Triángulo de las Bermudas. Usando una página del libro de Nick Furia, usa un LMD para hacer volar el vehículo.
  • Spider-Woman se revela como la Reina Veranke de los Skrull ante Tony Stark y trata de convencerlo de que él también es un extraterrestre.
  • Abigail Brand, directora de S.W.O.R.D., infiltra una nave skrull y libera a Mr. Fantástico. Con el factor sorpresa de su parte, Richards construye un rayo para descubrir a los impostores skrull y logra desenmascarar a los héroes “duplicados” en Tierra Salvaje, permitiendo a los Vengadores volver a Nueva York.

Una vez concentrados los héroes en Nueva York, y con la primera reunión desde Disassembled de Thor, Iron Man y el nuevo Capitán América, Bucky Barnes. Adicionalmente, todos los equipos de Vengadores, héroes individuales, los Secret Warriors, Thunderbolts, e inclusive los villanos organizados de The Hood.

Dos momentos puntúan el fin de la Batalla de Central Park: con su tecnología comprometida, Tony Stark agota las reservas de energía de una de sus antiguas armaduras y abandona el lugar delante de las cámaras de televisión. Ronin/Hawkeye, enojado porque los skrulls le hicieron creer que su difunta esposa Mockingbird había vuelto, logra atravesarle la mandíbula a Spider-Woman/Veranke, sin que el ataque fuera mortal. Viéndose en peligro, los skrulls usan a su arma secreta, Janet Van Dyne. La Avispa, es víctima de una bomba biológica que Henry Pym, su ex esposo, ex Hombre Hormiga y ex Hombre Gigante, le había introducido tiempo atrás bajo la forma de una fórmula mejorada de la Mujer Gigante.

La infección afectó a todos los humanos presentes en el campo de batalla y tuvo que ser Thor, con los poderes de teletransportación de su martillo Mjolnir, quien la desapareciera antes de que el daño fuera incontenible.

Y en segundo lugar, con el último contraataque de los skrull, y los héroes iracundos ante la pérdida de una de las Vengadoras originales y más queridas, se arrojan con todo contra Spider-Woman/Veranke, Pym, Dugan y todos los super-skrulls. Y con Ronin/Hawkeye, Wolverine, el Capitán América y Thor en la primera línea, sólo uno de los presentes logra atestar el tiro de gracia y el que terminaría con la guerra: Norman Osborn, director del programa Thunderbolts, ex criminal superhumano conocido y aparentemente reformado, y ex Duende Verde.

En consecuencia, Tony Stark es destituído de su cargo en S.H.I.E.L.D. y Osborn es puesto a cargo de la situación, junto a sus antiguos Thunderbolts disfrazados de Vengadores.

Empieza el Reinado Oscuro o Dark Reign.

(*): En adelante amos a usar el color verde para identificar a los duplicados skrull sin tener que repetir la palabra.