Teorías

Ladrillos

Caminando frente a una obra de construcción, un hombre pregunta a un albañil:
– Señor, ¿usted qué hace aquí?
– Estoy poniendo un ladrillo sobre otro.
Pregunta al albañil que lo acompañaba:
– Señor, ¿y usted qué hace aquí?
– Estoy levantando una pared.
Unos pasos más adelante, repite la pregunta con un tercer obrero:
– ¿Qué hace usted aquí?
– Estoy construyendo un edificio.

(Tomado de mi clase de Gobierno de Personas. Cuando entendemos el propósito detrás de lo que hacemos, nuestro propio trabajo tiene más sentido y valor).

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8 cosas que aprendí de la campaña de Revocatoria 2013

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Antes de ver el debate o exposición de motivos de la Revocatoria 2013, y tal vez mientras ocurre, anoto varias conclusiones que he encontrado sobre cómo se llevó la campaña. Trato de dejar de lado mi preferencia y comentar los aciertos y fallos de cada uno por igual:

1. Las elecciones municipales necesitan segunda vuelta sí o sí. La legislación actual (Ley 26864, Art. 23) coloca como alcalde o alcaldesa “al ciudadano de la lista que obtenga la votación más alta“. Incluso la versión original del artículo, que ponía una valla mínima del 20% de votos válidos, deja un potencial 80% del electorado inconforme con el resultado.Como hemos visto en el caso limeño, el 2010 dejó a casi un 62% de electores que no apoyaron a Susana Villarán en las urnas. Encima de eso, tuvimos casi un 25% de votos que no fueron ni para Fuerza Social ni para el PPC (Lourdes Flores).

De hecho, desde los primeros meses de gestión ya se hablaba de impulsar una revocatoria. Y en adelante, durante los dos primeros años de gobierno, se sintió en el concejo municipal una dura y pública crítica hacia la gestión por parte de regidores como Luis Castañeda Pardo o Alberto Valenzuela (PPC) o Fernán Altuve (Cambio Radical).

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Internet Nación

www.conejofrustrado.com
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Consideraciones previas:

  • País: Nación, región, provincia o territorio (sentido principalmente geográfico).
  • Estado: Comunidad organizada bajo un orden jurídico, servida por un conjunto de funcionarios.
  • Nación: Ámbito jurídico-político y soberanía constituyente de un Estado (sentido político) o comunidad humana con características culturales comunes (sentido cultural).

Leyendo sobre una aparente intromisión del gobierno estadounidense (¿dónde están todos los pro-Obama del 2008, por cierto?) para imponer el Anti-Counterfeiting Trade Agreement (Acuerdo Comercial Anti-Contrabando, o ACTA) en países en desarrollo. Incluso se filtró a mediados de noviembre una supuesta versión preliminar del acuerdo, que sumada a los cables filtrados de WikiLeaks, dejaba bien definidos a los malos de la película. De acuerdo a estos destapes, el ACTA, establecido como un medio para combatir la piratería en línea, se podría acabar convirtiendo en un mecanismo de control de la Red.

Por otro lado, tras prohibir las manifestaciones contra el gobierno de Mubarak, en Egipto no tuvieron mejor idea que bloquear la comunicación celular, los mensajes de texto e Internet (a un costo de 90 millones de dólares por 5 días). Esto ha reavivado, todavía sin hacer mucho ruido, la hipótesis de las redes populares, redes ad hoc y en general redes independientes del control de los gobiernos.

En su aún inconcluso Doktor Sleepless, Warren Ellis hace una mención rápida de un think tank ficticio que operaba compartiendo sus progresos a través de dominios web de Aguas Internacionales, funcionando efectivamente al margen de cualquier control político o jurídico. Varios proyectos ya existen para implementar un Internet por completo civil, aunque aquí y romanticismos aparte, siempre cabe la posibilidad de emanciparse del control gubernamental para caer en manos de intereses corporativos más perversos aún.

Y ese es el problema: ¿Cómo crear una Internet Nación, similar a la nación romani (gitanos) o la antigua nación judía, esparcidos por el mundo pero unidos por un vínculo? En los primeros casos, histórico, cultural o religioso. En nuestro caso, doctrinal, de concepción de la neutralidad de la red, la propiedad de los productos de información y entretenimiento, de reconocimiento de la autoridad de su espacio geográfico, o incluso la confianza entre los propios miembros de la red y su “proveedor” de servicio (porque en algún punto tienen que engancharse a la WWW).

Por último, ¿cómo reaccionarían los poderes políticos  y comerciales ante un movimiento de este tipo?

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Explicando los trastornos del sueño en frikis

(Esta y otras teorías al paso en Las respuestas a los WTF que nadie preguntó)

Anoche he tenido que esforzarme por quedarme dormido aún después de un largo día de trabajo. Aunque soy trasnochador, hoy me he sentido particularmente cansado y estresado sin explicación. Esta es mi propuesta para explicar lo que pasa con y cómo se consume la energía de uno a lo largo del día.

Mi hipótesis: Tanta exposición a pantallas luminosas, flujos de información apabullantes, aumentados por las características particulares de cada microecosistema en el que se convierte el hábitat del friki lo convierten a la larga en un parásito energético tetradimensional, robándose efectivamente vida del día posterior cada vez. Es mi historia y me quedo con ella.

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Ideas aparentemente sueltas sobre derechos de autor e industrias culturales

  • Estaba viendo hace un mes y algo (cuando empecé el post decía “este fin de semana”) The Boat that Rocked (2009) y tuve dos reacciones consecutivas. La primera, que con todo y mala dicción, me encantaría tener una emisora de radio clandestina, aunque sea por el puro gusto de pasar toda la música que me gusta en las pocas horas libres que tengo y esperar que allá afuera alguien esté escuchando y también la pase bien. Es la empatía aparente aplicada a la teoría hipodérmica, la redención de la reproducción mecánica desindividualizante de la obra de arte pero que establece una relación uno-a-uno entre ambos extremos de la comunicación en función al objeto compartido, en este caso una buena canción en la intimidad de la madrugada.

  • Lo segundo, que compartir los bienes culturales es propio de la naturaleza humana. Ya sea por necesidad de expresión, reconocimiento, misticismo o con fines prácticos, todo lo que creamos como arte está hecho para que todos lo vean. Los creadores de máquinas de Rube Goldberg no preparan sus armatostes para que les estorben el paso en casa ni los ornamentos funerarios egipcios estaban bajo tierra por que no habían quedado suficientemente bien. Incluso actividades tan diferentes como organizar un museo y pinchar discos tienen en común la necesidad de compartir lo bello del mundo. Es más, la misma definición de “museo”, de acuerdo a Museos de México, es la de una institución, lucrativa o no, “al servicio de la sociedad y su desarrollo, abierta al público que exhibe, conserva, investiga, comunica y adquiere, con fines de estudio, educación y disfrute, la evidencia material de la gente y su medio ambiente.
  • Si bien hay una diferencia enorme entre la institucionalidad de, por ejemplo, el Museo de Arte de Lima y una emisión que me nazca espontáneamente para hacer alarde de unos cuantos gigabytes de música y que yo quisiera lanzar al aire vía streaming o por antena, lo mismo podríamos decir entre este blog y El Comercio, por dar un ejemplo. Pero sabemos que cada uno tiene un producto único, un público pensado y que probablemente el más grande no satisfaga porque no está en su objeto de trabajo. Y si no somos conscientes de ello, hay que decirlo: hoy en día la red nos permite estar en las mismas condiciones de acceso (no de publicidad ni reputación, por suerte para los pequeños), funciona como un soporte universal para todos nuestros contenidos, y ya viendo la cosa desde la perspectiva práctica, del público de a pie, está todo en Internet.
  • No podemos replantear las condiciones de acceso de los bienes culturales si no podemos cambiar las condiciones de consumo o de lleno descartar la idea de consumo y de estos bienes como productos (¿qué serían, entonces?). El objetivo, a fin de cuentas, debería ser despojarlos de aquella ilusión de que a más ventas, mayor calidad y mejor consideración se le otorga a un determinado trabajo. La lógica nos debería llevar por el camino opuesto, el mérito antes de la difusión. Pero la mentalidad de industria obliga a incrementar los márgenes de ganancia gastando menos en la producción, salvo en los casos donde felizmente el valor artístico y el valor comercial coinciden, o donde los nuevos canales de difusión (reality TV, TV por Internet, video sharing, podcasting, ventas indie) dan vitrina y difusión a los talentos ignorados por la maquinaria, más enfocada en los medios de masas. Claro está, en los casos ajenos al mainstream la gran desventaja es la falta de rentabilidad y baja probabilidad (aunque existe) de realmente sobresalir partiendo de medios “alternativos”.
  • Lo que nos lleva a pensar en el arte como medio de subsistencia al servicio del artista, no del distribuidor ni del productor (cuando sea aplicable). La experiencia peruana, primero en la música y ahora en literatura, es de aprender de la piratería antes de atacarla. Nos muestra la necesidad de mantener precios adecuados a la capacidad de gasto del público objetivo. Gran parte de la culpa de que los precios del material original no sean más razonables -en el plano general- recae en mantener en marcha a las personas a cargo de la producción, la distribución y la venta minorista, todos aquellos piezas del proceso que las doctrinas de trabajo do-it-yourself, (en creación, gestión y representación), el comercio electrónico y la prescindibilidad del soporte físico han debido ya dejar en el olvido. Sin embargo, toda esta parte del proceso duplica o triplica el coste verdadero de lo que el consumidor termina comprando. Y no sólo en música. El cine, la música y la literatura sufren al competir contra las versiones piratas, y el perjudicado final es el autor, que percibe una porción mínima de las ventas legítimas, que también vienen a ser pocas.
  • Los canales de distribución, todo lo que ocurre desde que el producto, en disco, papel, film, bytes, ondas o pulsos eléctricos, abandona al autor y llega al público, dan por sentado su lugar en el mundo. Pero decir que están por desaparecer no es siquiera una proyección al futuro. Hoy existen los canales necesarios para contactar directamente con el público, y sólo falta simplificar (y hacer más seguro) el comercio en línea para que de verdad se generalice. Lo lamentable es que todavía resulta difícil a las audiencias más jóvenes, que suelen tener más interés en gastar en entretenimiento, no suelen tener acceso al crédito, necesario para realizar este tipo de transacciones (y los jóvenes adultos tienen más para gastar en lo mismo). Un sistema de crédito bajo control parental o prepagado podría resolver el asunto, si alguien encontrara la forma de hacerlo funcionar. Probablemente toda la cadena de distribución tenga que revitalizarse solucionando las nuevas necesidades que pudiera traer un modelo así.
  • La peor parte de todo este problema en nuestro país, y en muchas otras partes del mundo, es el poder de las sociedades de autores. Al menos de la manera en que han venido actuando, sólo ayudarán a preservar un modelo que debería ser obsoleto. Y es perfectamente natural que un organismo en peligro trate de defenderse. Lo que también es natural es que el organismo que lo reemplace demuestre ser lo suficientemente fuerte para que valga la pena la extinción de la especie que está desplazando. No podemos permitir que un APDAYC en Perú o una SGAE en España, por decir los ejemplos que recuerdo, nos cierren por la vía legal oportunidades para seguir experimentando y compartiendo material. Los defensores del P2P y el file sharing deben mostrarse a la altura para defender proactivamente ante los gobiernos una nueva era en el uso y el alcance de los bienes culturales, y replantear todo el aspecto comercial a favor del autor y del consumidor por igual. Sí, eso significa que tendremos que seguir pagando. Pero estaremos pagándole a las personas correctas.
  • ¿Deberia haber regulacion del file sharing para evitar perjuicios reales a los autores? Como consumidores debemos eventualmente asumir una cierta responsabilidad. En términos actuales la idea parece imposible. Hoy un chico de 15 años no puede esperar que todos sus amigos tengan los 15 o 20 dólares necesarios para comprar el último disco de GreenDay. Pensemos en tres o cuatro álbumes que merezcan la pena comprar y salgan a la venta el mismo mes. En términos de Perú, son 180 soles que se quedan sólo en la tienda de discos, sin contar libros, diarios, revistas, DVDs y entradas al cine. En cambio, 12 chicos pueden adquirir cuatro veces ese material, compartirlo sólo entre ellos y gastar un tercio. Si sólo usamos los tracks que sí les van a gustar (un 50%, siendo generosos), pagar por los MP3 quedaría en una sexta parte. No compran todos los chicos lo mismo, aunque sí comparten los contenidos. Como incentivo, la facilidad de la transacción facilitaría la repetición de la compra y la posibilidad de que se convierta en un hábito más que en un gustito ocasional.

Unos enlaces que tenía guardados:

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No apagues la tele

Estaba el jueves escuchando la mesa redonda Humor político y elecciones en el Perú de hoy (un puntazo de Perú.21: ocraM, Yerovi y Giacosa hablando sobre humor), y me llamó la atención la insistencia de los ponentes en no ver la televisión local. Además, uno de los blogs inamovibles de mi Google Reader es el Apaga la Tele, de Carlos Carlín. Sólo voy a mencionar la relación de los personajes con el medio televisivo por aportar al interés histórico: Sifuentes fue reportero de Canal N y La Ventana Indiscreta y caserito de los informativos por su relevancia en la blogósfera peruana, Giacosa tuvo Informalísimo y Mapamundi, de esas rarezas imperdibles del canal del Estado, y Carlín ha trabajado delante y detrás de cámaras durante años, con y sin nariz roja. De la experiencia de Yerovi en TV fuera de la entrevista ocasional, no sé nada. Digo esto porque no me parece justo echarle la culpa de los males del mundo a un medio con tantas posibilidades (repotenciado entre el HD, la TDT y la 3DTV) por la culpa de un puñado de malos productores, empresarios, y un sistema de rating misterioso que aparentemente los legitima.

Yo amo la tele. Para bien y para mal, le debo quién soy a la tele. La única persona ficticia con la que me podría sentir identificado en este sentido es Martin Tupper, de Dream On:

Es cierto que existe la televisión basura. Menos verificable puede ser que es lo más fácil de encontrar y que consumirla en grandes cantidades te puede volver idiota. Aún más difícil de comprobar científicamente es la posibilidad de estar predispuesto a la estupidez o la brillantez, y que esta condición supere a todos los intentos del entorno (padres, educación, productos culturales, círculo social) de llevar al sujeto por otro camino. Mi teoría es que, en muchos casos, la gente le atribuye a cualquier agente externo sus propias fallas en el cuidado de los hijos o sus mismas carencias. Como en South Park: Bigger, longer & uncut, las personas tienden a esperar que la escuela y los medios se hagan cargo de toda la educación de sus hijos, porque no tienen nada de experiencia y están demasiado absorbidos en sus propias vidas como para preocuparse por vigilar los contenidos que consumen los pequeños, y sobre todo, porque no se les cruza por la cabeza que es su papel enseñarles a asimilar o procesar toda esa información.

Me parece que echarle la culpa a la tele de los males del mundo es un error muy frecuente y difundido, al punto que, hasta donde me pareció, lo cometían dos periodistas a quienes respeto mucho por su personalidad y su trabajo. Pero la injusticia está en no considerar toda la potencialidad educativa de la tele, toda la capacidad de muchos productos de consumo para referenciar otros productos culturales. Si hubiéramos tenido a disposición un “contador de visitas”, las columnas, revistas o secciones de Yerovi habrían hecho picos cada vez que aparecía en la tele, así como Giacosa o Denegri referirían (linkearían) a una tonelada de literatura de lo más diversa cada uno. Pero claro, no son funciones inherentes al medio, sólo son formas de usar el medio.

Como Martin Tupper, yo contaba con la televisión para entretenerme mientras mis viejos tenían que trabajar. Y lo agradezco porque con cada programa, desde lo más tonto, pude tener mis primeros contactos con trabajos que definirían mis gustos en el futuro. Desde el Chapulín Colorado con sus adaptaciones de cuentos, obras de Shakespeare, la clásica historia del cine abandonado; Pato Aventuras fue una ventana hacia las historias de aventuras, Julio Verne, las películas de Indiana Jones; y ni hablar de la barbaridad de referencias a la cultura pop de Tiny Toons y Animaniacs.

Estamos hablando de productos muy accesibles, digeribles a una edad temprana y un poco más, que realmente tienen más capacidad de llamar la atención del niño sobre ese tipo de personaje, ese tipo de historia, esa emoción en particular, y lo que el chico necesita es saber que están en otros soportes donde los puede volver a disfrutar de formas más duraderas y con un desarrollo más completo que una caricatura de 10 a 20 minutos. Pero la escuela puede meterse hasta cierto punto en lo que hace y ve el niño en casa. Los medios no tienen el espacio ni está en su propósito explicarles todo el rollo detrás de sus dibujos. Ese es un ejercicio que se debería llevar desde casa, y reforzarse con versiones también ultraligeras de los cuentos. Requiere compromiso, requiere constancia, pero ese es realmente el trabajo del padre.


Les Miseranimals de Animaniacs, o Les Miserables de Dumas en 6 minutos y algo.

Reconozcamos, así como existen drogas de iniciación, más blandas, de menor impacto y que eventualmente llevan al consumidor a sustancias más fuertes, que también contamos en nuestro contexto cotidiano con productos culturales de iniciación, muy llamativos y ligeros de contenido que pueden permitirle a una persona entrar en contacto con las grandes obras del cine, la música y la literatura, y poder barajar con relativa rapidez géneros y autores hasta encontrar su favorito (en lugar de verse agobiado por libros impasables de un plan lector estandarizado, por ejemplo). La oportunidad está ahí, sólo hay que saber usar el medio como herramienta, aprovecharlo, y esperar que tengas un conejillo de indias con una la suficiente materia gris para que la semilla pegue. Pero por favor, no apagues la tele. Hay mucho por hacer en ella y hay mucho por descubrir, si tan sólo observas con atención.

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Nokia patenta la autorrecarga para smartphones

nokia_wifiHace unos nueve meses publicaba sobre la iniciativa de Nokia de investigar en formas de lograr que los celulares se recarguen inalámbricamente a partir de la señal de Wi-Fi. El proceso funcionaba como la carga por inducción electromagnética inalámbrica delPalm Pre, que es inalámbrico pero sigue dependiendo de un contacto físico entre el teléfono y un pedestal conectado a la corriente. Sin embargo, no era un método tan eficiente como para lanzarlo al público.

Justo hoy, revisando LaMula, Gizmología y SymbianFreak, encuentro que Nokia ha patentado un tipo de smartphone que no necesita recargarse nunca. Se trata de la combinación de dos tipos de energía alternativa:

  • La recarga por inducción a partir de ondas electromagnéticas (como las ondas de radio o las señales de redes inalámbricas), donde tenemos un campo electromagnético no-radiante, que evita la dispersión de la señal y la pérdida de eficiencia hasta que un dispositivo específico ingresa en el campo y captura la energía.
  • Un sistema de energía cinética que aprovecha las partes internas más pesadas del teléfono, como la batería y el transmisor de radio, instalados en una estructura de rieles que con el balanceo cotidiano aplastan cristales piezoeléctricos a cada extremo, generando y almacenando toda la carga que quieras.

Una tercera solución de recarga alternativa es el uso de energía fotovoltáica desarrollado por Sharp, en esta ocasión de acceso abierto: sus módulos solares de 8.8 mm y con una capacidad de generar 300 mW de potencia. Están diseñados para actuar como fuentes auxiliares de carga, y deberían poder adaptarse a las necesidades de cualquier fabricante.

En lo personal, espero mucho que se logren generalizar estas características, a la par de una mejora en los servicios de paquetes de datos de las empresas telefónicas, sobre todo si estamos apuntando a una etapa donde la realidad aumentada, la navegación ubicua, el lifecasting, la arquitectura inteligente y otros usos de la red pensados específicamente para dispositivos móviles van a ser cosa de todos los días. En la práctica, aún no tenemos buenos planes de datos y la velocidad con que se consume la batería (cuando hice la transmisión de prueba de una sustentación de tesis, la batería duró poco más de media hora en modo GPRS) es un puntazo en contra. Lo mismo va con la especificación Bluetooth, más práctica que el Wi-Fi pero derrochadora en cuanto a consumo de batería. Esperaremos a ver qué ocurre.

Bonus: Casi olvidaba colocar este enlace que tenía marcado para postear desde la CES 2010 de enero. El Airnergy es un dispositivo que concentra las señales de Wi-Fi en el ambiente y las utiliza para recargar diferentes aparatos. Tiene la ventaja de que puede aprovechar varias señales al mismo tiempo y aceptar baterías de repuesto. Claro, y tiene otra ventaja fundamental: ya está a la venta. Y hasta tiene un video.