64613_158360134189366_4625306_nMe encontré, gracias al Tumblr de Matt Fraction (autor de Casanova), con Noirvember, una iniciativa que se remonta al 2010 para ver una película de film noir (literalmente, “cine negro”) cada día de Noviembre. Lo cual me pareció genial como excusa para ver muchas, muchas películas noir, además de ser un poco más digno en el corto plazo que Movember.

La idea es ver los grandes clásicos de los 40’s. Los Estados Unidos de la post-depresión y la autocensura de la época son, en parte, el caldo de cultivo donde nace la corriente, aún antes de que desarrollara suficiente consciencia de sí misma para ponerse un nombre (el nombre se acuña recién en 1946). Sin embargo, quiero abordar el cine de detectives, crimen, antihéroes e instatisfacción general y anticlimática desde el punto de vista de la parodia.

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Murder by Death

La película Murder by Death (Crimen por muerte o Un cadáver a los postres, Neil Simon, 1976), reúne a los cinco más grandes detectives de las novelas pulp de los años 1920s a 40s, cada uno con su sidekick incluido, para resolver el más grande asesinato misterioso ocurrido delante de sus narices. Participan un irreconocible Peter Sellers como a Sidney Wang (Charlie Chan); una Maggie Smith apenas en su base cuatro es Dora, esposa de Dick Charleston (Nick y Nora Charles); el genial Peter Falk hace de Sam Diamond (Sam Spade); y cierran el grupo Milo Perrier y Jessica Marbles (Hercule Poirot y Miss Marple, respectivamente). También participan Truman “A sangre fría” Capote como el anfitrión y Alec “Obi-Wan Kenobi” Guiness como  el mayordomo.

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¿Por qué considerar una parodia para empezar a ver el propio género que está siendo satirizado? Porque la parodia, como toda caricatura, deconstruye, exagera y pone en evidencia los rasgos de su víctima. Así, cada pequeño aspecto de la reunión en la casa del murder mystery es una referencia clara a los clichés y el espíritu mismo del cine negro. Una máquina garantiza que la atmósfera dentro de la mansión sea siempre de lluvia, truenos y relámpagos. Los cuadros y cabezas disecadas del comedor hablan y tienen ojos que se mueven. Hay trampas mortales ridículas y demasiado específicas para los invitados. Lo único que se extraña, tratándose de una comedia al fin y al cabo, es una atmósfera más sombría.

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El comportamiento de los invitados refleja otro de mis atributos favoritos del film noir: la irredimibilidad de los protagonistas. En verdad, los más grandes detectives del mundo demuestran ser en su mayoría unos arrogantes demasiado concentrados en sus monólogos internos (Sam Diamond/Spade), sus historias de aristócratas (los esposos Charles/Charleston), la gula (Perrier/Poirot) y la decepción del hijo (Wang/Chan). La única que no me deja esa sensación es Jessica Marbles/Marple. Pero la señorita tiene un pasado, no lo duden.

Sin revelar mucho del final, vale decir que también es una clase maestra en cerrar historias noir. Cumple con no revelar hasta el último minuto la información más fundamental y vital que tenían guardados los invitados entre sí, como cartas de póquer. Las sorpresas, giros sobre giros, y la total falta de gratificación son necesarias, y aún así el viaje vale la pena.

Para el resto del mes: 250 Quintessential Noir Films

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